Qué ha pasado en Basilea
El departamento de sanidad de Basilea-Ciudad informó el 3 de agosto de una acumulación inusual de casos de legionelosis. El recuento subió a 28 personas enfermas en dos semanas, con una fallecida y seis todavía hospitalizadas en el momento del último parte, más otra que ya había salido de cuidados intensivos.
Como foco más probable se señalan dos torres de refrigeración húmedas en el tejado de un edificio de oficinas del Pequeño Basilea, en la Rebgasse, clausuradas el viernes. El 5 de agosto la fiscalía cantonal anunció que abría un proceso penal por sospecha de homicidio por negligencia, después de que trascendiera que el riesgo asociado a esas torres era conocido con anterioridad. Un detalle explica por qué se ha podido escapar: las autoridades han pedido públicamente a los operadores de este tipo de torres que se registren, porque el cantón no tiene un censo completo de esas instalaciones.
Antes de asustarse: cómo se contagia realmente
Conviene bajar el ruido, porque cada vez que sale un brote circula media leyenda por los grupos de WhatsApp. La legionela no se contagia de persona a persona, salvo en casos extremadamente raros según la Oficina Federal de Salud Pública. Tampoco te contagias bebiendo agua contaminada: el ácido del estómago neutraliza la bacteria. El único mecanismo relevante es respirar aerosoles, esas gotas microscópicas que se generan en duchas, hidromasajes, humidificadores, sistemas de climatización, piscinas y torres de refrigeración.
Los síntomas aparecen entre dos y diez días después del contagio. La forma grave cursa con fiebre, tos y dolor muscular y de cabeza, y puede acabar en neumonía seria. La leve se parece a una gripe y remite sola. El riesgo sube con la edad, afecta sobre todo a partir de los 40 y más a hombres que a mujeres, y se concentra en personas inmunodeprimidas o con la función pulmonar tocada, fumadores incluidos. No es un fenómeno de este verano: Suiza declaró 529 casos en 2025, con un máximo de 574 en 2023, y la curva sube desde 2001.
La legionela no se pega entre personas ni se coge bebiendo agua. Se coge respirando el vapor de una ducha, un aire acondicionado o una torre de refrigeración. Por eso la prevención es de fontanería, no de mascarilla. Síntesis editorial Suiza en Español a partir de las recomendaciones de la Oficina Federal de Salud Pública
Las tres cosas que sí puedes hacer en tu piso
Esto es agosto, media comunidad está volviendo de tres o cuatro semanas en España o en Latinoamérica, y ahí está el punto crítico. La bacteria se multiplica a gusto entre 25 y 45 grados, justo la temperatura a la que se queda el agua estancada de un piso vacío en verano.
- Purga las tuberías al volver. El laboratorio cantonal de Zúrich considera que un estancamiento de más de dos semanas ya es un riesgo elevado. Antes de tu primera ducha después de las vacaciones, deja correr el agua caliente varios minutos con la ventana abierta y, si puedes, sal del baño mientras tanto. Vale para el piso, y vale también para el apartamento de alquiler vacacional al que acabas de llegar.
- Mira la temperatura del calentador. La recomendación federal es fijar el agua a 60 grados a la salida del boiler. Bajarlo para ahorrar en la factura de la luz suena bien hasta que te metes justo en la franja donde la bacteria prolifera. Si el boiler es del edificio y no tienes acceso, es una pregunta perfectamente razonable para la administración de la finca.
- Reduce el vapor. Un truco sencillo de la propia recomendación oficial: al abrir la ducha después de un tiempo sin usarla, apoya la alcachofa en el fondo de la bañera o del plato para que salga menos rocío. Y descalcifica los cabezales de vez en cuando, porque la cal es donde se agarra la bacteria.
Si te toca el sistema sanitario
La legionelosis se trata con antibióticos y se diagnostica con una prueba de orina o de esputo, así que lo relevante es llegar pronto. Si en los diez días siguientes a una exposición sospechosa te aparece fiebre alta con tos y dolor muscular, llama a tu médico de cabecera o a urgencias y menciona expresamente la sospecha: cambia la prueba que te van a pedir.
En cuanto al coste, funciona la mecánica de siempre, que a los recién llegados les sigue pillando: el tratamiento está cubierto por el seguro básico obligatorio, pero cubierto no significa gratis. Pagas hasta agotar tu franquicia anual y después el 10% de copago hasta el tope. Si elegiste una franquicia alta de 2.500 francos para ahorrar en la prima, una neumonía con ingreso te la come entera. Es el tipo de escenario que conviene tener claro antes del cambio de aseguradora de otoño, y puedes revisar tus números en la sección de herramientas.