Los números del primer semestre
Según la Secretaría de Estado de Migración, entre enero y junio de 2026 39.251 personas de la población extranjera residente permanente abandonaron Suiza, 1.608 más que en el mismo periodo del año anterior. De ellas, 29.691 eran nacionales de la UE o la AELC y 9.560 de terceros países. La nacionalidad que más se marcha es la alemana, con 5.221 salidas en seis meses.
Con la inmigración también a la baja, el saldo migratorio cayó un 12,5% hasta 29.884 personas. Y la salida no es un pico puntual: sube de forma continuada desde 2023.
Venir y volverse es el patrón normal, no el fracaso
El investigador de migraciones que analiza estas cifras lo explica sin dramatismo: se viene a Suiza por trabajo y se marcha cuando la economía empeora o aparece algo mejor en otro sitio. La jubilación es el otro momento bisagra, porque una pensión suiza rinde bastante más en un país con costes más bajos. De quienes llegaron en 2011, en torno al 20% se había ido a los dos años, el 35% a los cinco y casi el 50% a los diez. Si estás leyendo esto con dos años de permiso B, la probabilidad de que dentro de una década sigas aquí ronda el cincuenta por ciento. Merece la pena saber qué pasa con tu dinero en el otro escenario.
Tu AVS: el reembolso que casi nunca conviene pedir
Si tienes nacionalidad de un país de la UE o la AELC, España incluida, no hay reembolso de cotizaciones y es una buena noticia. Los años cotizados se conservan y al llegar a la edad de referencia cobras una pensión parcial suiza, que se paga en el extranjero sin problema. No hay nada que reclamar al irse.
Si eres nacional de un tercer país sin convenio de seguridad social con Suiza, sí puedes pedir la devolución de lo cotizado. Hace falta haber cotizado al menos un año y que la salida sea definitiva para ti y tu familia. El importe llega como máximo al 8,7% del salario bruto total, suma de tu parte (4,35%) y la del empleador, y tributa por impuesto en la fuente.
Aquí está la trampa: cobrar ese reembolso extingue todo derecho futuro a pensión suiza. En la mayoría de los casos sale peor que dejarlo quieto. Y ojo, porque varios países latinoamericanos sí tienen convenio con Suiza y las condiciones cambian según cuál sea, así que antes de firmar nada conviene consultar el caso concreto con la Caja Suiza de Compensación.
Tu segundo pilar: aquí está el dinero de verdad
Esta es la parte que descoloca a casi todo el mundo, y depende por completo del destino.
- Te vas a un país de la UE o la AELC y quedas cubierto allí por el seguro obligatorio de vejez e invalidez: la parte obligatoria no se puede cobrar en efectivo. Se traslada a una cuenta o póliza de libre paso y se queda bloqueada hasta, como pronto, cinco años antes de la edad de referencia, en la práctica a partir de los 60. Solo se cobra la parte sobreobligatoria, si tu plan la tiene.
- Te vas fuera de la UE y la AELC: se puede cobrar la prestación de libre paso completa.
El papeleo pide certificado de baja del municipio y una aclaración del Fondo de Garantía sobre si estás sujeto a la seguridad social del país de destino. El pago tributa por impuesto en la fuente según el cantón donde tenga su sede la fundación, no donde vivías tú, y con convenio de doble imposición se puede recuperar dentro de plazo. Ese detalle mueve miles de francos y casi nadie lo mira antes de elegir dónde aparcar la cuenta de libre paso.
Tu 3a: el más sencillo de los tres
La marcha definitiva de Suiza es una de las pocas excepciones legales que permiten sacar el 3a antes de tiempo, y aquí da igual a dónde te vayas: se cobra íntegro. Lo que sí importa es el momento. Conviene solicitarlo después de darse de baja en Suiza y de estar inscrito en el país de destino, porque el impuesto en la fuente que se aplique también varía según el cantón de la fundación.
El orden en que se hacen las cosas
- Darte de baja en el municipio y guardar el certificado. Sin ese papel no se mueve nada de lo anterior.
- Hablar con tu caja de pensiones antes de irte y decidir a qué entidad de libre paso va el dinero. Desde fuera todo cuesta el triple.
- Comunicar la baja a tu seguro médico con ese certificado. La obligación de estar asegurado termina con la salida, pero no se extingue sola.
- No pedir ningún reembolso de AVS sin haber comprobado si tu país tiene convenio con Suiza.
Y una idea de fondo. Si hay una probabilidad razonable de que tu vida acabe fuera de este país, el instrumento que mejor te sigue es el que puedes mover contigo. Ahí el tercer pilar 3a juega distinto al resto: desgrava mientras cotizas aquí y se liquida entero el día que te vas. Para lo demás, tienes las herramientas y la guía de permisos de residencia.