Qué propone exactamente la iniciativa
El Consejo Nacional (cámara baja del Parlamento suizo) ha tomado en mayo una decisión contundente: rechaza la Iniciativa por la Democracia. El Consejo Federal (gobierno) ya había hecho lo mismo. La iniciativa popular fue presentada por el comité «Acción Cuatro Cuartos», impulsado por representantes de la izquierda ecologista y por personas con origen migrante, y entregó las firmas en la Cancillería Federal en noviembre de 2024.
Su demanda es sencilla: cinco años de residencia en Suiza, sin antecedentes penales y con conocimientos básicos de un idioma nacional, deberían bastar para tener derecho a obtener el pasaporte helvético. Hoy se exigen diez años, además de pruebas exhaustivas a nivel federal, cantonal y comunal. El promedio europeo está en 6,9 años; muchos países europeos lo conceden a los cinco. Suiza, en cambio, sigue siendo de las naciones europeas más restrictivas, según el «Índice Inmigración Integración» de la Universidad de Lucerna, que la coloca penúltima entre todos los países europeos en participación política de las personas con origen migratorio.
El segundo gran cambio que plantea es introducir el principio del ius solis (derecho del suelo): que las personas nacidas en Suiza, o que residan aquí, puedan acceder a la nacionalidad. Hoy Suiza solo aplica el ius sanguinis (derecho de sangre), por lo que un niño de padre y madre extranjeros, aunque nazca en Berna, no es suizo automáticamente.
Por qué afecta a 2,5 millones de personas (y por qué te toca)
En Suiza viven aproximadamente 2,5 millones de personas con pasaporte extranjero que no pueden votar a nivel federal: una cuarta parte de la población residente del país. Pagan impuestos, contratan seguro médico obligatorio, sus hijos van a la escuela suiza y se ven afectados por decisiones políticas — pero no participan en ellas. El comité de la iniciativa lo formula así: «divide a la ciudadanía en personas que pueden participar en las decisiones políticas y en otras que no, incluso si han ido a la misma escuela, hablan la misma lengua, ejercen la misma profesión y pagan los mismos impuestos», en palabras de la consejera nacional Sibel Arslan.
Para la comunidad hispanohablante en Suiza el tema es directo: la mayoría de los emigrantes españoles y latinoamericanos llega con permiso L o B, tarda en muchos cantones más de cinco años en pasar al permiso C, y solo entonces empieza realmente la cuenta atrás para naturalizarse. Por eso muy pocas personas hispanohablantes consiguen el pasaporte antes de los doce o quince años de residencia efectiva.
La tasa de naturalización en Suiza es del 1,9% anual de la población extranjera, frente al 2,6% de media europea, según el estudio que el propio Estado helvético encargó en 2024. Si la iniciativa saliera adelante, esa cifra podría doblarse o triplicarse, con consecuencias claras: más personas con derecho a voto, una composición política más representativa de la población real, y una entrada masiva de votantes nuevos en un país acostumbrado a referendos por décimas.
El contraataque de la UDC: adiós a la doble nacionalidad
La UDC (Unión Democrática del Centro, derecha conservadora) no se ha quedado quieta. Como respuesta a la iniciativa, el partido prepara una propuesta concreta: que las personas que se naturalicen en Suiza solo puedan conservar el pasaporte suizo y tengan que renunciar formalmente a su nacionalidad de origen. Es la primera medida concreta del partido contra la binacionalidad, que combate desde hace años.
El impacto para hispanohablantes sería grave. España, México, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Chile y la mayoría de países latinoamericanos permiten — e incluso facilitan — la doble nacionalidad con Suiza. Hoy, una persona de origen español que se naturaliza conserva su pasaporte español sin trámite alguno. Si la UDC consigue su objetivo, tendría que elegir: si renuncias al español, pierdes derechos en España (sucesiones, propiedad inmobiliaria, residencia automática); si renuncias al suizo, no resuelves nada.
Tres de cada cuatro suizos residentes en el extranjero son binacionales — lo cual también explica que la diáspora suiza esté observando esta propuesta con atención. Si Suiza decide que solo se permite una nacionalidad, la pregunta «¿y por qué los suizos en el exterior sí pueden conservar dos?» se vuelve incómoda.
El telón de fondo: la iniciativa «No a una Suiza de 10 millones»
Toda esta discusión llega en plena votación de la iniciativa «No a una Suiza de 10 millones», que se vota el 14 de junio y que va por delante en las encuestas. La paradoja es evidente: una parte del país pide cerrar la entrada de extranjeros, otra pide darles más derechos a los que ya están. Las dos discusiones avanzan en paralelo.
Por eso es muy probable que la Iniciativa por la Democracia no llegue a votación popular antes de 2027 o 2028, y muy improbable que la apruebe la urna: en Suiza, las grandes reformas migratorias o de naturalización requieren no solo mayoría de votos, sino también mayoría de cantones (la mayoría de cantones rurales históricamente vota más conservador en estos temas). De los últimos diez referendos sobre apertura migratoria, las urnas suizas han aprobado solo dos.
Qué puedes hacer hoy si estás en Suiza con permiso B o C
La iniciativa, aunque no salga adelante, abre la conversación. Mientras tanto, lo que hoy depende de ti es lo siguiente:
- Conoce tu cómputo real de años de residencia. No es el día que llegaste: cuenta solo los años que estuviste empadronado legalmente. La guía de permisos detalla qué tipo de permiso cuenta para qué.
- Aprende el idioma del cantón hasta nivel B1 escrito y oral. Es el requisito federal mínimo y la barrera real para la mayoría de candidatos hispanohablantes. Algunos cantones (Berna, Argovia) llegan a exigir B2.
- Mantén la situación fiscal y de prestaciones impecable. Cualquier deuda con la administración (impuestos, seguro médico, alimentos) en los últimos años bloquea la naturalización ordinaria. Un 3a bien gestionado es parte del expediente de integración financiera que valoran los cantones.
- Documenta tu integración local. Asociación, voluntariado, club deportivo, contacto con vecinos: los expedientes cantonales lo miran, especialmente en zonas rurales.
«La cuestión no es si Suiza necesita más suizos. La cuestión es si dos millones y medio de personas pueden seguir mucho tiempo viviendo, pagando y construyendo el país sin poder decidir sobre él. Esa es una pregunta política, no técnica.»— Argumento central del comité «Acción Cuatro Cuartos», promotor de la iniciativa
Mientras Berna decide, el tiempo que tardas tú en pasar de extranjero residente a suizo con derecho a voto no depende de la iniciativa: depende de tu permiso, de tu idioma, de tu cantón y de tu expediente. Si llevas más de cinco años en Suiza, no hace falta esperar a un referéndum para empezar a preparar la solicitud.