Traspasar el tercer pilar en Suiza: cambiar el 3a de entidad | SeE
Dinero en Suiza · Previsión

Traspasar el tercer pilar en Suiza: se mueve entero o no se mueve

Publicado el 21 ago 2026 · 12 min de lectura · Suiza en Español

Cambiar tu pilar 3a de entidad es un derecho que la ordenanza federal reconoce en dos líneas, y no cuesta impuestos porque no es un cobro. Lo que casi nadie te cuenta es la frase siguiente: el traspaso parcial está prohibido salvo en un único supuesto. Eso convierte la pregunta habitual, "me llevo la mitad a otro banco", en una operación que la ley no contempla.

⚡ Respuesta rápida

La ordenanza federal del pilar 3a permite rescindir tu relación de previsión para transferir el capital a otra forma reconocida, o para comprar años en una institución del segundo pilar. No es un pago de prestaciones, así que no dispara el impuesto único del retiro.

Análisis de Suiza en Español, la mayor comunidad hispanohablante sobre Suiza.

En esta guía
  1. Qué permite exactamente la ley
  2. La regla que casi nadie cuenta: entero o nada
  3. Mover una cuenta y mover una póliza no es lo mismo
  4. La póliza: tres plazos legales y una revisión gratis
  5. La ventana que se cierra antes de la jubilación
  6. Por qué querrías repartir el 3a y cómo se hace de verdad
  7. Cuándo compensa moverse y cuándo no
  8. Los pasos, en orden
  9. Cinco errores que cuestan dinero
  10. Fuentes oficiales consultadas
  11. Preguntas frecuentes

La conversación se repite cada enero. Alguien mira el extracto de su pilar 3a, ve que el interés que le paga su entidad es peor que el de la de al lado, o que su póliza lleva años sin parecerse a lo que le contaron cuando firmó, y pregunta lo lógico: ¿puedo llevarme esto a otro sitio?

La respuesta corta es sí. La larga es que la ley describe esa operación con una precisión que no admite improvisación, y que las dos frases que de verdad deciden tu caso son justo las que no aparecen en ninguna guía en español.

Qué permite exactamente la ley

El texto que gobierna esto es la ordenanza federal sobre las deducciones fiscales admitidas para las cotizaciones a formas reconocidas de previsión, la norma que regula el 3a desde 1985. Su artículo dedicado al traspaso dice que el titular puede rescindir la relación de previsión en dos supuestos: si destina su capital a comprar años en una institución de previsión exenta de impuestos, es decir en el segundo pilar, o si transfiere su capital a otra forma reconocida de previsión.

Esa segunda vía es el traspaso del que hablamos. Y el detalle jurídico que lo cambia todo es dónde está escrita: en un artículo distinto del que regula el pago de prestaciones. Retirar el 3a es un pago de prestaciones y tiene su lista cerrada de supuestos, con su impuesto único correspondiente. Traspasarlo no está en esa lista, porque no es un pago: el dinero no llega a tus manos, sale de una institución y entra en otra, y sigue afectado de forma exclusiva e irrevocable a la previsión. Por eso mover tu 3a no genera factura de retiro.

La ordenanza reconoce exactamente dos formas de pilar 3a: el contrato de previsión vinculada celebrado con una entidad aseguradora, y el convenio de previsión vinculada celebrado con una fundación bancaria. Las dos son formas reconocidas, así que la ley admite el movimiento en cualquiera de las cuatro combinaciones posibles: de banco a banco, de aseguradora a aseguradora, de banco a aseguradora y de aseguradora a banco. Lo que cambia radicalmente de una combinación a otra no es la legalidad, es qué cantidad de dinero llega al otro lado.

La regla que casi nadie cuenta: entero o nada

Aquí está la frase que convierte media conversación de bar en una operación imposible. El mismo artículo continúa: el titular solo puede transferir parcialmente su capital de previsión si lo destina a cubrir la laguna íntegra en una institución de previsión exenta de impuestos.

Léelo despacio, porque tiene dos capas. La primera es que el traspaso parcial no existe como operación general: no puedes coger tu cuenta 3a y llevarte a otra entidad el treinta por ciento, o los últimos tres años de aportaciones, o la mitad para probar. La segunda es que la única puerta de traspaso parcial que la ley abre no lleva a otro 3a, lleva al segundo pilar, y además exige cubrir la laguna completa, no una parte de ella.

La consecuencia práctica es incómoda para mucha gente. Quien tiene una sola cuenta con veinte años de aportaciones dentro y quiere empezar a repartir el riesgo entre entidades no puede hacerlo partiendo esa cuenta. Y quien tiene tres cuentas pequeñas y quiere agruparlas en una sola sí puede, porque agrupar es mover cada cuenta entera, una por una.

Ojo con confundir dos cosas parecidas. No poder traspasar parcialmente es una regla del traspaso. Que al cobrar haya que sacar la cuenta entera es otra regla distinta, la del retiro. Coinciden en el resultado, entero o nada, pero son artículos diferentes y momentos diferentes. Lo explicamos con detalle en la guía de recuperar el tercer pilar al salir de Suiza.

Mover una cuenta y mover una póliza no es lo mismo

Legalmente, los dos movimientos son el mismo movimiento. Económicamente, no se parecen en nada, y ese es el punto donde más dinero se pierde por no preguntar.

En una cuenta 3a de fundación bancaria, lo que viaja es el saldo. Es una cifra que ya conoces, está en tu extracto y no la interpreta nadie. Si tu 3a está invertido en fondos, viaja el valor de esas posiciones, con la particularidad de que en muchos casos hay que vender para mover, así que el mercado del día importa. Pero la magnitud no es una sorpresa.

En una póliza 3a de aseguradora, lo que viaja no es lo que has pagado, es el valor de rescate. Y ese valor lo calcula la aseguradora con unas bases que ella misma fija. La ley del contrato de seguro le obliga a algo importante: esas bases de determinación del valor de reducción y del valor de rescate tienen que formar parte de las condiciones generales del contrato. Es decir, están escritas en tu documentación, aunque casi nadie las haya leído.

Por qué el valor de rescate suele quedarse corto en los primeros años tiene una explicación mecánica, no un misterio: los costes de contratación de una póliza se cargan al principio, así que durante un tiempo el capital acumulado va por detrás de la suma de primas pagadas. Cuánto tiempo y cuánto por detrás depende de cada contrato, y por eso ninguna guía honesta puede darte un porcentaje. Lo que sí puede darte es el derecho a que te lo digan por escrito, que es de lo que va la sección siguiente.

 Cuenta 3a en fundación bancariaPóliza 3a en aseguradora
Qué viajaEl saldo de la cuenta o el valor de las posicionesEl valor de rescate o el valor de reducción
Quién fija la cifraEs una cifra observable en tu extractoLa calcula la aseguradora con las bases de sus condiciones generales
Plazo legal para conocerlaInmediato, la tienes túCuatro semanas desde que la pides
Revisión externaNo aplicaGratuita ante el supervisor financiero federal, a petición del titular
Riesgo típico del movimientoVender en mal momento si está invertidoSalir antes de que el contrato recupere los costes iniciales
Protección como depósitoDepósito privilegiado hasta 100.000 francos, con techo propio e independiente de tus otros depósitosRégimen distinto, es un contrato de seguro y no un depósito bancario

La póliza: tres plazos legales y una revisión gratis

Si tu 3a es una póliza, tienes a tu favor un bloque de la ley del contrato de seguro que rara vez se explica en español y que convierte una decisión a ciegas en una decisión con números.

Cuatro semanas para saber cuánto vale. Si el titular lo pide, la empresa aseguradora está obligada a calcular el valor de reducción o el valor de rescate del seguro y comunicárselo dentro de las cuatro semanas siguientes. Y hay una segunda parte que casi nunca se usa: si lo requieres, también debe entregarte los datos necesarios para que un experto pueda calcular ese valor por su cuenta. Pedirlo no te obliga a nada y no cancela nada.

La revisión del cálculo es gratuita. La ley encarga al supervisor federal de los mercados financieros decidir si los valores de liquidación previstos son equitativos, y añade que, a petición del titular, ese organismo revisa gratuitamente los cálculos. Es la herramienta formal para cuando la cifra que te llega no cuadra con lo que esperabas y no quieres quedarte solo con la explicación de quien la ha calculado.

Seis semanas para elegir entre reducir y rescatar. Este plazo aparece en otro supuesto, el de dejar de pagar primas. Si el pago cesa después de que el seguro haya estado en vigor al menos tres años, se debe el valor de reducción, y la aseguradora tiene que fijarlo y comunicártelo si lo pides. Desde que recibes esa comunicación, dispones de seis semanas para pedir el rescate en lugar de la reducción. Seis semanas es poco tiempo para decidir algo así con la información recién llegada, y ese es justo el motivo para pedir los números antes de tocar nada.

Tres meses hasta el pago. Si pides el rescate, el precio del rescate vence tres meses después de que la solicitud llegue a la aseguradora. Si estás encajando el traspaso con otra operación con fecha, ese trimestre hay que contarlo.

Existe además la figura intermedia que mucha gente desconoce: transformar la póliza, total o parcialmente, en un seguro liberado del pago de primas. Dejas de aportar, el contrato sigue vivo con la cobertura ajustada, y no rescatas nada. El contrato puede prever un valor mínimo para poder hacerlo, y si el valor de transformación queda por debajo de ese mínimo, la aseguradora te paga el valor de rescate en su lugar.

Esto no es un consejo para cancelar nada. Rescatar una póliza puede ser la peor decisión posible según el año en que estés y según lo que cubra tu contrato, sobre todo si incluye coberturas de invalidez o fallecimiento que perderías. Aquí solo describimos derechos que la ley te reconoce para poder decidir con datos. La decisión concreta se revisa caso por caso.

La ventana que se cierra antes de la jubilación

El traspaso no está disponible para siempre. La ordenanza fija que la transferencia del capital de previsión y la compra de años en el segundo pilar se admiten hasta la edad de referencia. Si acreditas que sigues ejerciendo una actividad lucrativa, puedes seguir haciendo cualquiera de las dos durante un máximo de cinco años más allá de esa edad.

Y luego está el cierre específico de las pólizas, que es el que pilla a la gente por sorpresa: ni el traspaso ni la compra de años son ya posibles si una póliza de seguro vence dentro de los cinco años anteriores a la edad de referencia. Dicho de otro modo, un contrato con vencimiento en esa franja final deja de ser material movible. Si tu póliza está en esa situación y llevas tiempo dándole vueltas al asunto, el calendario ya no juega a tu favor.

Merece la pena mirar esta ventana junto con la otra decisión grande del final del recorrido, que es cuándo y cómo cobrar. Están conectadas y se planifican a la vez, no una detrás de otra.

Por qué querrías repartir el 3a y cómo se hace de verdad

Hay dos motivos legítimos para no tener todo el pilar 3a en un solo sitio, y conviene distinguirlos porque solo uno de ellos es de riesgo.

El primero es fiscal y es el más conocido: como al cobrar hay que sacar la cuenta entera, tener el ahorro repartido en varias cuentas permite escalonar los cobros en años distintos en lugar de concentrar todo el capital en un único ejercicio. Es una decisión que se toma años antes, no cuando ya tienes la jubilación encima.

El segundo es de protección de depósitos, y es el que casi nunca se cuenta bien. La ley de bancos dispone que los créditos de las fundaciones bancarias reconocidas como instituciones de previsión se consideran créditos de cada uno de los titulares de previsión, y que están privilegiados, hasta el importe máximo de 100.000 francos, con independencia de los demás depósitos de esa misma persona. Traducido: tu 3a no comparte techo de protección con tu cuenta de la nómina en ese mismo banco, tiene el suyo propio. Lo que sí se suma es todo tu 3a dentro de la misma fundación. Quien supera esa cifra en una sola entidad tiene un motivo objetivo, medible, para no seguir concentrando.

Y aquí es donde las dos mitades del artículo encajan. Como el traspaso parcial está prohibido, repartir no se hace partiendo la cuenta que ya tienes. Se hace abriendo una segunda cuenta en otra institución y dirigiendo ahí las aportaciones de los años siguientes. La cuenta antigua se queda donde está, entera, y la nueva empieza a crecer en paralelo. Es más lento que un reparto instantáneo, pero es la única vía que la norma contempla.

Si estás en el punto de decidir dónde abrir esa segunda cuenta, la comparación de fondo entre los dos tipos de producto está en nuestra guía sobre el 3a bancario o asegurativo, y la discusión sobre si el 3a compensa frente a invertir por tu cuenta, en tercer pilar o invertir por mi cuenta.

Newsletter gratuita

Suiza, explicada con números en tu inbox

Casos reales con cifras concretas sobre trabajar y vivir en Suiza, 2 emails al mes. Al apuntarte te llegan 2 regalos: el test de salud financiera y un código eSIM de 20 CHF.

Gratis, sin spam, baja en 1 clic.

Cuándo compensa moverse y cuándo no

No hay una respuesta general, pero sí hay una forma de ordenar la decisión que evita los dos errores caros: moverse por un motivo cosmético y quedarse quieto por inercia.

Señales de que merece la pena al menos hacer los números. Tu entidad ha cambiado las condiciones de forma sostenida y no puntual. Tienes el 3a en una fundación donde el saldo se acerca o supera el techo de depósito privilegiado. Estás pagando comisiones de gestión que no encuentras justificadas al mirar qué recibes a cambio. O tienes varias cuentas pequeñas dispersas y agruparlas te simplifica la vida sin perder el escalonamiento que necesitas.

Señales de que conviene frenar antes de mover. Tu producto es una póliza joven, con los costes iniciales aún sin amortizar. Tu póliza incluye coberturas de riesgo que no vas a poder replicar igual, o no al mismo precio, por edad o por salud. Estás en la franja de los cinco años previos a la edad de referencia con un contrato que vence dentro de ella. O el motivo real del movimiento es una rentabilidad reciente, que es el peor consejero que existe para una decisión a treinta años.

Y un tercer grupo, el más frecuente: no lo sabes porque nunca has visto la cifra. Ahí el orden correcto no es decidir, es pedir el valor por escrito y decidir después. Es gratis y tienes cuatro semanas de plazo legal a tu favor.

Los pasos, en orden

  1. Identifica qué tienes exactamente. Cuenta de fundación bancaria o póliza de aseguradora. Si no lo tienes claro, mira si en tu documentación hay primas y coberturas, o solo aportaciones y saldo.
  2. Si es una póliza, pide por escrito el valor de rescate y el valor de reducción. Menciona que solicitas también los datos necesarios para el cálculo. Tienen cuatro semanas para responder.
  3. Compara con lo que has aportado y con lo que perderías en coberturas. Sin este paso, cualquier decisión es una apuesta.
  4. Elige destino antes de rescindir nada. El movimiento es de institución a institución, así que la entidad de destino tiene que existir y aceptar el traspaso antes de que empieces.
  5. Confirma el procedimiento con las dos entidades. La ley fija qué se puede hacer, no el formulario: cada institución tiene su trámite, sus plazos internos y su documentación.
  6. Recuerda que va entera. Si tu objetivo era repartir, el camino no es este, es abrir una segunda cuenta para las aportaciones futuras.
  7. Guarda todos los justificantes. El traspaso no es un cobro y no debe aparecer como tal en ningún sitio; tener el rastro documental te ahorra explicaciones futuras.

Cinco errores que cuestan dinero

1. Cobrar cuando querías traspasar. Es el error más caro de todos y se comete por usar la palabra equivocada en la ventanilla. Retirar el capital es un pago de prestaciones y tiene su impuesto único; transferirlo a otra forma reconocida no lo es. Si el dinero pasa por tu cuenta corriente, ya no era un traspaso.

2. Dar por hecho que se puede partir la cuenta. No se puede, salvo para cubrir la laguna íntegra del segundo pilar. Planificar un reparto sobre esa premisa falsa significa descubrirlo tarde.

3. Rescatar una póliza sin haber visto nunca el valor de rescate. Tienes derecho a conocerlo por escrito en cuatro semanas y a que lo revisen gratis si no te cuadra. Renunciar a las dos cosas es decidir a ciegas por prisa.

4. Olvidar las coberturas de riesgo. Muchas pólizas 3a llevan dentro coberturas de invalidez o de fallecimiento. Al moverte a una cuenta bancaria esas coberturas desaparecen, y volver a contratarlas años después se paga con la edad y el estado de salud que tengas entonces, no con los de cuando firmaste.

5. Dejar la decisión para los últimos cinco años. La ventana se cierra: una póliza que vence dentro de los cinco años anteriores a la edad de referencia ya no se traspasa ni sirve para comprar años en el segundo pilar.

Si tu situación además incluye una salida del país o una compra de vivienda, hay dos guías que se cruzan con esta y conviene leer antes de mover nada: recuperar el tercer pilar al salir de Suiza y retirar el 3a para comprar vivienda. Y si quieres una foto rápida de dónde estás antes de tocar nada, el test de salud financiera ordena las prioridades en cinco minutos.

Fuentes oficiales consultadas. Ordenanza federal de 13 de noviembre de 1985 sobre las deducciones fiscales admitidas para las cotizaciones a formas reconocidas de previsión, en su versión consolidada vigente, descargada del repositorio de la Confederación: artículo sobre las formas reconocidas de previsión, para la definición del contrato con entidad aseguradora y del convenio con fundación bancaria; artículo sobre la transferencia del capital de previsión a una institución de previsión o a otras formas reconocidas, para la rescisión con destino a traspaso o a compra de años, para la prohibición del traspaso parcial salvo cobertura íntegra de la laguna del segundo pilar, para el límite de la edad de referencia y su prórroga de cinco años acreditando actividad lucrativa, y para el cierre cuando una póliza vence en los cinco años anteriores a la edad de referencia; artículo sobre el pago de prestaciones, para la separación entre cobro y traspaso; artículo sobre disposiciones de inversión, para el tratamiento de los fondos como depósitos de ahorro de cada titular. Ley federal sobre el contrato de seguro, versión consolidada vigente: artículo sobre transformación y rescate, para el derecho a la liberación del pago de primas y para el pago del valor de rescate cuando el valor de transformación queda bajo el mínimo contractual; artículo sobre la fijación de los valores de liquidación, para la obligación de que las reglas consten en las condiciones generales y para la competencia del supervisor financiero sobre su equidad; artículo sobre la obligación de la empresa aseguradora, para el plazo de cuatro semanas de comunicación del valor, la entrega de datos al experto, la revisión gratuita por el supervisor y el vencimiento del precio de rescate a los tres meses; artículo sobre la no caducidad, para el umbral de tres años en vigor y el plazo de seis semanas para pedir el rescate en lugar de la reducción. Ley federal sobre los bancos y las cajas de ahorro, versión consolidada vigente: artículo sobre depósitos privilegiados, para el importe máximo de 100.000 francos por acreedor y para el privilegio independiente de los créditos de las fundaciones bancarias de previsión respecto de los demás depósitos del mismo titular.

Preguntas frecuentes

¿Puedo cambiar mi tercer pilar de banco sin pagar impuestos?

Sí, siempre que sea un traspaso y no un cobro. La ordenanza federal sobre el pilar 3a prevé expresamente que puedas rescindir la relación de previsión para transferir tu capital a otra forma reconocida de previsión. Ese movimiento no es un pago de prestaciones: el dinero no pasa por tus manos, va de institución a institución y sigue bloqueado dentro del sistema. Por eso no dispara el impuesto único que sí se paga cuando retiras el capital.

¿Puedo traspasar solo una parte de mi cuenta 3a a otra entidad?

No. La ordenanza es tajante: el traspaso parcial del capital de previsión solo se admite en un supuesto, cuando lo destinas a cubrir la laguna íntegra en una institución del segundo pilar exenta de impuestos. Fuera de ese caso, la cuenta se mueve entera o no se mueve. Si lo que quieres es repartir tu 3a entre varias entidades, no se hace partiendo la cuenta que ya tienes, sino abriendo otra y dirigiendo ahí las aportaciones futuras.

¿Qué diferencia hay entre traspasar una cuenta 3a y mover una póliza 3a?

En la cuenta bancaria lo que viaja es el saldo, que es una cifra conocida y verificable en tu extracto. En la póliza de una aseguradora lo que viaja es el valor de rescate o el valor de reducción, que calcula la propia aseguradora según las bases que fija en sus condiciones generales, y que en los primeros años suele estar por debajo de lo aportado porque los costes iniciales ya se han descontado. Legalmente las dos son formas reconocidas de previsión y el traspaso entre ellas cabe. Económicamente son dos operaciones muy distintas.

¿Cuánto tarda la aseguradora en decirme el valor de rescate de mi póliza?

Cuatro semanas. La ley del contrato de seguro obliga a la empresa aseguradora, si el titular lo pide, a calcular el valor de reducción o de rescate y comunicárselo dentro de ese plazo. Y va más lejos: también debe entregarte los datos necesarios para que un experto pueda rehacer el cálculo por su cuenta. Es un derecho tuyo, gratuito, y pedirlo no te compromete a nada.

¿Puedo pedir que alguien revise si el valor de rescate es correcto?

Sí, y no cuesta dinero. La ley encarga a la Autoridad Federal de Supervisión de los Mercados Financieros decidir si los valores de liquidación previstos son equitativos, y prevé además que, a petición del titular, esa autoridad revise gratuitamente los cálculos. Es la vía formal cuando la cifra que te comunican no cuadra con lo que esperabas y quieres una opinión que no sea la de la entidad que la ha calculado.

¿Hay una edad límite para traspasar el pilar 3a?

El traspaso a otra forma reconocida y la compra de años en el segundo pilar se admiten hasta la edad de referencia. Si acreditas que sigues ejerciendo una actividad lucrativa, puedes seguir haciéndolos durante un máximo de cinco años más. Hay además un cierre específico para las pólizas: si un contrato de seguro vence dentro de los cinco años anteriores a la edad de referencia, ni el traspaso ni la compra de años siguen siendo posibles con ese capital.

¿Me conviene tener todo el 3a en la misma entidad que mi cuenta corriente?

Depende de cuánto tengas acumulado. La ley de bancos trata los créditos de las fundaciones bancarias de previsión como créditos de cada titular, y los protege como depósito privilegiado hasta 100.000 francos con independencia de los demás depósitos de esa misma persona. Es decir, tu 3a no comparte techo con tu cuenta de la nómina: tiene el suyo. Lo que sí se acumula es todo tu 3a dentro de la misma fundación, así que quien pasa de esa cifra en una sola entidad tiene un motivo objetivo para repartir las aportaciones futuras.

¿Y si dejo de pagar las primas de mi póliza 3a en vez de moverla?

Dejar de pagar no es neutro, tiene consecuencias tasadas. Si el pago de primas cesa después de que el seguro haya estado en vigor al menos tres años, se debe el valor de reducción, y la aseguradora tiene que fijarlo y comunicártelo si lo pides. A partir de esa comunicación dispones de seis semanas para pedir el rescate en lugar de la reducción. Son dos caminos distintos con resultados distintos, y la ventana para elegir entre ellos es corta, así que conviene tener los números delante antes de que se abra.

¿Estás pensando en mover tu tercer pilar?

Revisamos tu caso en español y sin coste: qué producto tienes, qué cifra viajaría de verdad, qué perderías por el camino y si moverse compensa o no en tu situación. Te orientamos sin compromiso, con un asesor regulado.

Ver la sección de tercer pilar →

Con el dinero en Suiza, un detalle mal entendido cuesta cientos de francos al año. En la Comunidad de Suiza en Español comparamos seguros, impuestos y ahorro con gente en tu misma situación y con nuestro equipo dentro.