Qué se votó el 8 de marzo

Suiza aprobó la Ley Federal de Tributación Individual con el 54,23% de votos a favor y una participación del 55,6%. La idea cabe en una frase: cada persona presenta su propia declaración y tributa por su renta y su patrimonio, esté casada o no. Se acaban de golpe la Heiratsstrafe, la penalización que hace que muchas parejas casadas paguen más que dos convivientes con los mismos ingresos, y también el Heiratsbonus, que beneficia a otras.

El cambio no afecta solo al impuesto federal directo. Alcanza también al impuesto cantonal y al municipal, que es donde de verdad se decide lo que pagas. El Tribunal Federal ya había declarado en 1984 que la tributación conjunta discriminaba a las parejas casadas. Han pasado cuarenta y dos años hasta la votación.

Por qué 2032 y no antes

El 19 de agosto el Consejo Federal fijó la entrada en vigor en el 1 de enero de 2032, que es literalmente el último día posible: la ley daba de plazo hasta el sexto año posterior a la aprobación y el Gobierno se ha tomado el plazo entero.

El motivo es de fontanería administrativa, no de voluntad política. Los cantones tienen que reescribir sus leyes fiscales, recalcular tarifas y rehacer las deducciones sociales, y en varios de ellos esos cambios necesitan pasar por su propia votación cantonal. Además, el sistema pasa a gestionar en torno a 1,7 millones de declaraciones adicionales, con el coste de personal e informática que eso arrastra. Para las administraciones fiscales cantonales es el mayor cambio de proceso en décadas.

Quién gana y quién pierde

La regla general, a nivel federal, es bastante clara:

La factura pública de la reforma está estimada en torno a 600 millones de francos anuales de menos ingresos por impuesto federal directo, de los que unos 120 millones los soportan los cantones por su participación del 21,2% en ese impuesto. El efecto exacto en tu cantón todavía no existe: depende de las tarifas que apruebe cada uno de aquí a 2032.

Por qué hay parejas retrasando la boda

La prensa suiza recogió esta semana varios casos de parejas que habían planeado casarse tras el sí de marzo y que, al conocer la fecha, han decidido esperar. En uno de ellos, la diferencia entre casarse y no casarse ronda los 8.000 a 10.000 francos al año, unos 100.000 francos en la década. No es una anécdota: es lo que la Heiratsstrafe le cuesta a un perfil de doble ingreso alto en un cantón caro.

Ahora bien, y esto casi nadie lo dice en los reportajes: para quien no tiene pasaporte suizo, casarse o no casarse no es solo una decisión fiscal. El matrimonio cambia el acceso a la reagrupación familiar y la estabilidad del permiso de residencia de la pareja, activa la pensión de viudedad de la AVS y la prestación de superviviente del segundo pilar, y coloca a la pareja en el orden sucesorio sin necesidad de testamento. Dos convivientes sin papel no tienen nada de eso por defecto. Ahorrarse 8.000 francos al año y dejar a tu pareja fuera de la pensión de viudedad no es necesariamente un buen negocio.

Qué hacer durante los seis años de transición

Nada cambia hasta 2032, así que las palancas de estos seis años siguen siendo las de siempre, y son las mismas para casados y no casados porque el 3a ya es individual hoy:

Si quieres ver el efecto en tu caso concreto, el tercer pilar 3a es la deducción más directa que tienes ahora mismo, y en herramientas tienes los simuladores de impuestos por municipio para comparar antes de mudarte de cantón.

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