Los números, sin dramatismo pero sin rebajas

El análisis semestral de Dun & Bradstreet, publicado este 12 de agosto, cuenta 7.496 insolvencias de empresas entre enero y junio, frente a 4.845 en el mismo periodo de 2025. Son unas 41 al día y el nivel más alto en treinta y dos años. Si el ritmo aguanta, 2026 cerrará cerca de las 15.000, contra 11.856 en todo 2025.

El reparto por sectores es lo que más debería interesarte, porque dice quién está expuesto:

Subieron 25 de los 26 cantones, con Zúrich a la cabeza (1.261 casos). Y un detalle que rompe el tópico de que quiebran los recién llegados: el 37,5% son empresas de más de diez años.

Por qué se disparan justo ahora

Conviene no confundir el termómetro con la fiebre. Buena parte del salto es un cambio de reglas: desde 2025, los acreedores públicos como Hacienda y los seguros sociales están obligados a perseguir sus deudas por la vía ejecutiva. Lo dice el responsable del estudio, Dirk Radetzki: una parte de estos casos nunca habría llegado a un concurso con las normas anteriores. Pero tampoco es solo contabilidad, porque la proporción de empresas suizas en dificultades financieras está en el 6,8% frente al 3,8% de 2022. La ley ha sacado a la superficie negocios que llevaban tiempo al límite, y para quien trabaja ahí dentro el efecto es el mismo: un día la empresa cierra y hay sueldos sin pagar.

La indemnización por insolvencia, el derecho que nadie te explica

Si tu empresa entra en quiebra debiéndote dinero, no dependes de que el administrador concursal encuentre algo que repartir. El seguro de paro cubre esos salarios a través de la Insolvenzentschädigung, la indemnización por insolvencia. Dicho en corto: te paga la caja de paro, no la empresa. Las condiciones:

También cubre situaciones en las que la quiebra ni siquiera llega a abrirse porque nadie adelanta los costes del procedimiento, algo bastante habitual en empresas pequeñas que se vacían antes de cerrar.

Los 60 días: el plazo que se come los derechos

El plazo para presentar la solicitud es de 60 días desde la publicación de la quiebra. No desde que te enteras, no desde que te despiden, no desde que dejas de cobrar. Desde la publicación oficial. Es un plazo de caducidad y quien lo deja pasar se queda sin la prestación aunque su crédito sea impecable.

Además hay una obligación previa que sorprende a mucha gente: tienes que haber reclamado tu sueldo por escrito, con carta certificada, y haber dado los pasos para cobrarlo por la vía ejecutiva. Quedarse esperando en silencio a ver si la empresa remonta es, para la caja de paro, no haber hecho lo que te tocaba. En cuanto un sueldo se retrasa más de unos días, mándalo por escrito y guarda el resguardo. Cuesta cinco francos y es lo que sostiene el expediente entero después.

Y tu permiso, qué pasa con él

Para ciudadanos de la UE con permiso B, la regla general es que, pasados los primeros doce meses de estancia, se puede permanecer seis meses buscando trabajo. Si tienes derecho a prestación por desempleo durante más tiempo, la residencia se mantiene mientras cobras y se extingue cuando terminan los pagos. También puede conservarse si acreditas que buscas empleo activamente y con perspectivas reales. Permiso y paro van cogidos de la mano, así que inscribirse en la oficina regional de empleo cuanto antes no es solo cuestión de dinero. Los casos concretos varían según nacionalidad, permiso y años cotizados, y ahí conviene preguntar en la oficina cantonal de migración antes de dar nada por hecho.

Qué hacer si tu sector está en la lista

Si trabajas en hostelería, comercio o un taller pequeño, dos cosas que no cuestan dinero. La primera, comprobar que cobras puntualmente y que tus nóminas reflejan las cotizaciones que deberían: un empresario que empieza a ir mal suele retrasar primero las cotizaciones sociales, y eso es visible en el papel. La segunda, tener colchón. Entre la última nómina impagada y el primer pago de la caja de paro pasan semanas incluso haciéndolo todo bien.

Y una de fondo. Cuando te quedas fuera, tu segundo pilar sale de la caja de pensiones de la empresa a una cuenta de libre paso y deja de recibir aportaciones del empleador. Ese hueco es el que cubre un tercer pilar 3a, que además desgrava: es la parte de tu jubilación que no depende de que tu empresa exista dentro de diez años. Visto el dato de hoy, la distinción importa. Antes del concurso, muchas de estas empresas pasan por el paro parcial ampliado a 24 meses.