Qué sube exactamente
El acuerdo entre La Post y el Vigilante de Precios, anunciado el 6 de agosto, fija los precios de la carta hasta finales de 2029. Desde el 1 de enero de 2027 queda así:
- Carta A, la que llega al día siguiente: de 1,20 a 1,40 francos, casi un 17% más.
- Carta B, la de dos o tres días: de 1,00 a 1,10 francos, un 10% más.
- Carta certificada, el Einschreiben, y A-Post Plus: 20 céntimos más cada una.
- Paquetes de particulares y pequeñas empresas: sin cambios.
El motivo que da la empresa es de manual: desde 2010 han desaparecido dos de cada cinco cartas y el coste de mantener el servicio universal apenas baja, porque hay que seguir llegando a todos los buzones del país aunque circule la mitad del papel.
Dos precisiones sobre el alcance, porque el titular se ha contado de formas muy distintas estos días. Lo pactado es el correo de cartas dentro de Suiza: el envío internacional, el que muchos usamos para mandar documentación a España o a Latinoamérica, no forma parte de este acuerdo y se rige por su propia tarifa. Y la contrapartida de la subida es la estabilidad: el pacto con el Vigilante de Precios cubre hasta finales de 2029, así que no debería haber otro salto en tres años.
El recorte de peso: la subida que no sale en el titular
La modificación que de verdad cambia los números es otra. Hasta ahora el formato estándar nacional cubría de 1 a 100 gramos. A partir de 2027 cubre de 1 a 50 gramos. Todo lo que pase de ahí cae en el tramo siguiente, que cuesta 1,70 francos en correo A.
Cincuenta gramos son, con un sobre normal, del orden de diez hojas A4. Suena a mucho hasta que piensas en lo que de verdad se manda por correo en Suiza: un expediente para la oficina de migración, un dossier de candidatura con anexos, una reclamación con justificantes. Una carta de doce páginas que hoy cuesta 1,20 francos pasará a costar 1,70. Eso no es una subida del 17%, es del 42%.
Las cartas que aquí no puedes permitirte que lleguen tarde
En un país donde casi todo se hace ya por internet, quedan trámites que siguen exigiendo papel con entrega demostrable, y son justo los que más dinero mueven:
- La baja de la caja de enfermedad, que debe estar en manos de la aseguradora el 30 de noviembre, no franqueada ese día. Por algo se manda certificada.
- La rescisión del contrato de alquiler, con sus plazos y su formulario oficial.
- Las oposiciones y recursos ante la administración, con plazos que suelen ser de 30 días.
Para todas ellas el consejo no cambia con la subida: certificada y con margen. Veinte céntimos de más son irrelevantes comparados con quedarte otro año entero con una prima que no querías porque la baja llegó el 2 de diciembre.
Qué puedes hacer
Tres cosas concretas, todas de aquí a que acabe 2026.
La primera, revisar qué mandas todavía en papel por pura costumbre. Buena parte de la administración suiza acepta ya notificación electrónica, y casi todas las aseguradoras tienen portal de cliente. Cada carta que dejas de mandar es una carta que no se encarece.
La segunda, si a partir de 2027 tienes que mandar un dossier grueso, pésalo antes en vez de dar por hecho que entra en el estándar. Cinco hojas de diferencia son medio franco.
La tercera es la de siempre. Esto es calderilla dentro de una lista de gastos fijos que en Suiza solo se mueve hacia arriba, entre el transporte público, las primas y los precios del día a día. Ninguno de ellos duele por separado. Sumados deciden cuánto te queda a fin de mes. Ordenar ese presupuesto con las calculadoras y llevar lo que sobre a un tercer pilar 3a, que además desgrava, rinde bastante más que discutir el precio del sello.