Qué ha cambiado el 1 de agosto
El Consejo Federal aprobó una modificación de la ordenanza sobre la nacionalidad que entró en vigor el 1 de agosto de 2026. A partir de esa fecha, la comunicación entre las autoridades cantonales y la Secretaría de Estado de Migración deja de hacerse por correo postal y pasa a hacerse por vía digital.
El canal es ZEMIS, el sistema central de información sobre migración que Berna ya usa para gestionar datos de extranjería. Se le ha añadido una interfaz nueva por la que el cantón remite el expediente y, por el mismo camino de vuelta, la Secretaría comunica si concede o deniega la autorización federal de naturalización, que es el visto bueno de la Confederación antes de que el cantón y el municipio cierren su parte.
Arranca como fase piloto con unos pocos cantones y el resto se irá conectando después. Forma parte del programa de renovación de ZEMIS, que en 2025 acumuló sobrecostes y revisiones de calendario, así que conviene tomarse los plazos de despliegue con la prudencia habitual.
Lo que no cambia, que es casi todo
Aquí está el punto que más importa y el que la cobertura general suele dejar borroso. La digitalización afecta al tramo cantón a Confederación. Tú sigues presentando tu solicitud donde la presentabas, con el mismo papeleo y ante la misma ventanilla.
Siguen intactos:
- El permiso C vigente en el momento de solicitar.
- Los diez años de residencia en Suiza a nivel federal, contando doble los años vividos entre los 8 y los 18, con un mínimo de seis años efectivos y tres de los últimos cinco.
- El requisito cantonal y municipal, que según el cantón exige entre dos y cinco años de residencia en ese municipio o cantón concreto.
- El idioma: nivel B1 hablado y A2 escrito en la lengua oficial del lugar, acreditado con certificado.
- Los criterios de integración, el conocimiento de las condiciones de vida en Suiza, el respeto a la ley y la participación en la vida económica o formativa.
- La documentación de siempre: extracto del registro de antecedentes penales, extracto del registro de ejecuciones, certificado de idioma y las cartas de referencia que pida tu municipio.
Tampoco cambia el coste, que se reparte entre Confederación, cantón y municipio y que en conjunto suele moverse entre los 2.000 y los 5.000 francos según dónde vivas.
Entonces, ¿se acorta la espera o no?
Con matices. Un expediente ordinario sencillo ha venido tardando hasta tres años en resolverse. Quitar el correo postal entre dos administraciones elimina semanas de ida y vuelta de sobres y, sobre todo, elimina la reintroducción manual de los mismos datos en dos sistemas distintos, que es donde se cometen los errores que devuelven un expediente al principio.
Pero el cuello de botella para la mayoría de la gente no está en Berna, sino antes: en la investigación municipal y cantonal, en la agenda de la entrevista y, en algunos municipios, en la comisión que tiene que reunirse para decidir. Nada de eso se toca con esta reforma. Lo razonable es esperar un tramo federal más ágil, no un procedimiento distinto.
Donde sí se está notando más es en los cantones que llevan años digitalizando su propio lado. Zúrich permite presentar la solicitud en línea desde hace tiempo, y Basilea-Ciudad ha digitalizado su procedimiento este año. Cuando coinciden las dos piezas, la cantonal y la federal, el ahorro de tiempo deja de ser teórico.
Qué hacer si estás pensando en solicitarla
Tres cosas prácticas. La primera, contar bien tus años, porque el cómputo federal y el cantonal son distintos y mucha gente descubre tarde que le faltan dos años de residencia en el municipio actual aunque lleve quince en el país. Si has cambiado de cantón hace poco, ese reloj se reinicia en parte.
La segunda, sacar el certificado de idioma con margen. Es el documento que más retrasa expedientes por pura logística de plazas de examen, y no se improvisa en un mes.
La tercera, revisar tu extracto del registro de ejecuciones antes de pedir nada. Un impago antiguo que ni recordabas puede bloquear el expediente. Nuestra guía de permisos de residencia explica cómo encajan B, C y naturalización, y las calculadoras ayudan a ver el cuadro fiscal completo.
Un apunte final que casi nadie conecta con este trámite. Los diez años que exige la naturalización son también, más o menos, el horizonte en el que se decide tu jubilación aquí. Quien lleva una década en Suiza suele tener el primer y el segundo pilar en marcha y el tercero vacío, que es justo el que desgrava cada año y el único que depende solo de ti. Si vas a quedarte lo suficiente como para pedir el pasaporte, ya te quedas lo suficiente como para que un tercer pilar 3a tenga sentido.