Qué es el Keytruda y por qué es tan importante para el seguro básico

El pembrolizumab, comercializado por MSD con el nombre Keytruda, es un inmunoterápico que se usa en más de una docena de cánceres distintos (pulmón, melanoma, vejiga, cuello uterino, riñón, entre otros). Funciona ayudando al sistema inmunitario del propio paciente a reconocer y atacar las células tumorales. En los últimos años se ha convertido en uno de los tratamientos más eficaces y más utilizados de la oncología moderna.

El precio es, en consecuencia, brutal. En Suiza un tratamiento anual ronda los 73.000 CHF por paciente; en Estados Unidos llega a los 210.000 USD. En 2024 el sistema sanitario suizo reembolsó 183 millones de CHF en Keytruda a través del seguro básico (LAMal/KVG), más que con cualquier otro medicamento. A escala global, supone aproximadamente la mitad de la facturación de su fabricante y generó 31.700 millones de USD en 2025.

El truco de las patentes en cascada

La patente principal del pembrolizumab caduca en 2028. En teoría, a partir de esa fecha entrarían en el mercado biosimilares —los genéricos de los medicamentos biológicos— y el precio se desplomaría. En la práctica, la cosa no es tan limpia.

Según una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), MSD ha presentado alrededor de 1.212 solicitudes de patentes adicionales en 53 países sobre todo lo que rodea al fármaco: variaciones de formulación, dispositivos de administración, indicaciones nuevas, combinaciones con otros medicamentos, manufactura. La estrategia se conoce en el sector como patent thicket —literalmente, «maraña de patentes»— y consigue empujar la entrada efectiva de biosimilares hasta 2042: catorce años extra de monopolio efectivo.

«Las empresas usan los derechos de exclusividad como herramientas defensivas para extender monopolios y prevenir competencia». Tahir Amin, director de I-MAK, organización que rastrea abusos de patentes farmacéuticas

Lo que enseña el caso Herceptin: cuando entra competencia, el precio se hunde

El precedente conocido es el del Herceptin (trastuzumab), otro anticuerpo monoclonal de oncología. Cuando entraron seis biosimilares al mercado, el precio cayó un 76%. No es teoría: es lo que pasa cuando se abre la competencia en un fármaco biológico. Bloquear esa ventana es, en términos económicos, bloquear cientos o miles de millones de ahorro al sistema sanitario.

En Suiza, la lógica es la misma. Si los biosimilares de pembrolizumab pudieran competir desde 2028, una parte importante de los 183 millones anuales reembolsados por LAMal se ahorrarían y eso tiraría hacia abajo la presión sobre la prima del seguro básico. Cada año de retraso es dinero que sale del bolsillo de todos los asegurados.

Por qué te llega a tu prima Krankenkasse

El seguro básico suizo cubre los medicamentos incluidos en la lista de especialidades (LS) de la Oficina Federal de Salud Pública (BAG/OFSP). El Keytruda está en esa lista. Cada vez que un oncólogo lo prescribe, el coste se reparte entre la franquicia y el copago del paciente, y el resto lo asume la Krankenkasse. Como las primas se calculan para cubrir los costes totales del año anterior, el gasto oncológico es uno de los grandes drivers del incremento anual de las primas, junto al envejecimiento y al aumento del volumen de prestaciones.

El propio Bundesrat lo sabe. Por eso tiene en marcha el llamado Pharma-Massnahmenpaket 2, con medidas como descuentos por volumen sobre los 80-100 fármacos más caros, contratos «money-back» si el tratamiento no funciona y un reembolso «día 0» para terapias innovadoras. Todo eso tira para abajo. Las patentes en cascada del Keytruda y de otros blockbusters tiran para arriba. La prima del Krankenkasse que pagas cada mes es el resultado neto de esa pelea.

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