Qué ha pasado
La Unión Europea está a punto de aprobar una reforma de la coordinación de los sistemas de seguridad social que afectará de lleno a Suiza, pese a no ser estado miembro. Según adelanta el Aargauer Zeitung recogido por 20 Minuten, la nueva regla invierte la lógica actual del paro para transfronterizos: ya no lo pagaría el país donde el trabajador reside, sino el país donde tuvo su último empleo.
Para Suiza, que emplea a más de 410.000 Grenzgänger venidos principalmente de Francia, Alemania, Italia y Austria, el impacto presupuestario es enorme. Las estimaciones que circulan en Berna van desde varios cientos de millones hasta cerca de 1.000 millones de francos anuales en nuevas prestaciones que pasarían a cargo del fondo suizo del paro (ALV).
La reforma lleva años empantanada en las instituciones europeas, pero esta vez parece salir adelante. Suiza se vería obligada a aplicarla por la vía del Acuerdo de Libre Circulación de Personas, que obliga a Berna a adoptar cambios equivalentes a los de la UE en materia de coordinación social.
Qué significa para transfronterizos y empresas suizas
Hoy, si un Grenzgänger que vivía en Friburgo (Alemania) y trabajaba en Basilea pierde su empleo, cobra el paro en Alemania, según los importes y reglas alemanas. Con la reforma, lo cobraría en Suiza, según los baremos suizos — normalmente más generosos, pero tramitados a través de las oficinas cantonales de empleo (RAV).
En la práctica supone:
- Prestaciones más altas para el trabajador transfronterizo que pierde el empleo en Suiza (el paro suizo paga hasta el 70-80% del último sueldo).
- Trámite obligatorio ante la RAV suiza y aportación de documentación a la ALV.
- Para la Confederación, una carga adicional de cientos de millones que hoy asumían París o Berlín.
- Para las empresas suizas con plantilla fronteriza, potencialmente un ajuste de cotizaciones al alza en el medio plazo.
El detalle fino importa. La reforma suele llevar un periodo transitorio y reglas de pro-rata: para que un país "pague" el paro, el trabajador debe haber cotizado allí un mínimo de meses (hoy se baraja 13-15). Eso protege a Suiza frente a trabajadores que sólo pasen unas semanas aquí, pero en la inmensa mayoría de casos de Grenzgänger estables, la factura iría para la ALV.
En perspectiva
El timing político no podría ser peor. La iniciativa de los 10 millones impulsada por la SVP, que pide limitar la inmigración a Suiza, está a punto de llegar a las urnas. Un dosier que diga "Bruselas obliga a Berna a pagar mil millones más por trabajadores extranjeros" es munición fácil para la campaña.
Para el hispano en Suiza, ¿hay impacto directo? Si vives en Suiza y trabajas aquí, nada cambia: tu paro lo paga la ALV como siempre. El cambio afecta sólo a quienes viven fuera y cruzan la frontera para trabajar. Pero los efectos indirectos (presión fiscal, debate político sobre libre circulación) sí afectan a todo el país.
Lo que viene ahora es una negociación larga entre Berna y Bruselas sobre fechas, importes y compensaciones. Es posible que la Confederación pida un periodo de adaptación de varios años o que intente repercutir parte del coste a las empresas vía cotizaciones. Pero el principio de fondo — "paga quien dio el último empleo" — ya está casi cerrado en la UE, y Suiza tendrá poco margen para esquivarlo.
Veremos qué dice el Consejo Federal en las próximas semanas. Hasta ahora ha guardado un silencio prudente, probablemente porque sabe que cualquier gesto puede ser usado por uno u otro bando en la campaña de la iniciativa migratoria. Pero dejar el tema sin explicar también tiene coste: si la gente se entera por los titulares de que Suiza va a pagar mil millones más sin aviso, el enfado viene servido.