La inflación baja no significa precios bajos

Conviene separar dos cosas que suelen confundirse. La inflación mide cuánto suben los precios en un año: en 2025 fue de un modesto 0,2%, una de las más bajas de Europa. Pero esa cifra anual no borra lo acumulado: respecto a hace cinco años, el índice general de precios al consumo en Suiza ha subido alrededor de un 7%. Para un país acostumbrado a la estabilidad casi total entre 1994 y 2021, la Oficina Federal de Estadística (BFS) lo describe como un movimiento poco habitual.

Dicho en plata: aunque este año los precios casi no se han movido, tu cesta de gasto pesa hoy bastante más que en 2021, y eso no se revierte. La inflación baja frena la sangría, no la cura.

Dónde se concentra el golpe

No todo ha subido por igual. El peso lo cargan dos partidas que se llevan la mayor parte del presupuesto de cualquier hogar:

Hay excepciones que tiran a la baja, casi todas tecnológicas: los ordenadores cuestan un 35% menos que hace cinco años y los televisores un 23% menos, y las telecomunicaciones han bajado por la competencia. El problema es que esas rebajas son en cosas que se compran de tanto en tanto, mientras que lo que sube es lo que pagas todos los meses.

La inflación de 2025 fue del 0,2%, pero los precios acumulan un +7% en cinco años. El peso real está en vivienda y energía (+15%) y en la cesta de la compra. Los salarios nominales también subieron un 7%, lo que compensa a quien trabaja, pero no a jubilados ni a quien no tiene empleo remunerado. Síntesis editorial Suiza en Español a partir de datos de la BFS recogidos por SWI swissinfo.ch / SRG

¿Y los sueldos? Depende de quién seas

La otra mitad de la foto son los ingresos. Los salarios nominales en Suiza también han crecido alrededor de un 7% en cinco años, lo que para una persona con empleo compensa más o menos la subida de precios. El problema es para quien no recibe nómina: jubilados y, en general, ese cerca del 30% de adultos sin empleo remunerado no se benefician de las subidas salariales, pero sí pagan la energía, el alquiler y la compra más caros. Para ellos la pérdida de poder adquisitivo es real.

Aquí entra una pieza que casi nadie mira hasta que recibe la carta en otoño: la prima del seguro de salud. Las estadísticas oficiales de precios miden el coste de los servicios sanitarios, no la prima que pagas cada mes, así que el encarecimiento del seguro obligatorio no aparece del todo reflejado en la inflación, aunque sea uno de los gastos que más estrangula el presupuesto de los hogares hispanos. Si quieres entender cómo se forma tu prima y por qué sube cada año, lo desglosamos en nuestra guía del seguro médico en Suiza.

La parte que sí controlas tú

Sobre el precio de la energía o del alquiler tienes poco margen a corto plazo. Pero hay decisiones concretas que sí dependen de ti y que pueden valer cientos de francos al año:

El telón de fondo no es alentador: la energía seguirá pesando y la prima del seguro volverá a subir en 2027. Pero entre todo lo que sube, hay un puñado de gastos donde tu decisión marca la diferencia entre pagar lo justo y pagar de más. Ahí es donde conviene poner el foco.